Medios alternativos de Comunicacion
Une medio Alternetivo de Comunicación es una fuente
de información independiente y que no constituye una agencia de
información ni de los medios masivos de comunicación organizados como
empresas. Está compuesto por periodistas que trabajan
independientemente, por comunicadores individuales o de organizaciones
sociales, ecologistas, culturales y políticas.
La
denominación de medio alternativo de información empezó a usarse a
finales del siglo XX y principios del siglo XXI, para referirse a las
webs informativas de periodistas independientes que comunicaban de una
forma distinta las noticias que se publicaban en los grandes medios
masivos de información.
En
principio los medios alternativos no eran accesibles a la mayoría del
público, pero a medida que se van desarrollando las tecnologías
electrónicas de captación, almacenaje y transmisión de datos y su
masificación, los medios alternativos empezaron a contar con un
creciente número de espectadores. Lo que ha hecho que estos medios de
comunicacion puedan darle la oportunidad a las comunidades de resolver
sus problemas y hacerse conocer más al resto de las personas.
Los
medios Alternativos son medios de comunicación no centrados en la
dinámica empresarial, no centrados en el espectáculo de la vida sino en
la vida misma, en la lucha de la vida. La única manera de lograr esto es
permitir, como lo manifestara el Informe MacBride, que “los miembros de
la sociedad y los grupos sociales organizados puedan expresar su
opinión.” O sea: reemplazar el espectáculo, la representación de los
hechos por la palabra de los actores mismos de los hechos. Eso son los
medios alternativos de comunicación: instrumentos que sirven para darle
voz a los sin voz.
los
medios de comunicación que se pretenden alternativos son más que
acompañantes: están llamados a ser parte importantísima de la lucha por
otro mundo.
Medios de comunicación alternativos hay muchísimos, con una amplísima variedad en formatos, estilos, recursos y grados de incidencia. ¿Qué elemento común tienen una radio comunitaria que transmite en lengua suahili para algunas aldeas de Tanzania y una página electrónica como Rebelión, donde escriben los más conspicuos intelectuales de la izquierda mundial? ¿Qué une a un periódico comunitario de una barriada pobre de Bombay con un canal televisivo como Catia TVe, de Caracas, cuya consigna es “no mire televisión: ¡hágala!” El trabajar por una transformación social desde un espíritu solidario y no estar movidos por el afán de lucro empresarial, el hacer jugar a la población no el papel de consumidor pasivo sino el de sujeto activo en el proceso de comunicación.
Esta enorme gama de medios que se reconocen como alternativos tiene como objetivo primordial ser un instrumento popular, una herramienta en manos de los pueblos para servir a sus intereses. Por cierto ello permite una gran versatilidad en la forma en que se implementan las acciones, pero el común denominador es constituirse en un campo alternativo en contra del discurso hegemónico de la industria capitalista de la comunicación y la cultura. Ante la institucionalización de la mentira de clase, ante la manipulación de los hechos y la presentación de la realidad como el colorido espectáculo vendible al que nos someten las agencias capitalistas generadoras de un tipo de información/cultura, surgen estos medios jugando el vital papel de contraoferta cultural.
Constituirse en la instancia que da voz a los que no la tienen, ser la caja de resonancia de colectivos populares, de organizaciones de base y movimientos sociales organizados -asociaciones obreras o campesinas, sindicatos, comunidades barriales, expresiones culturales alternativas, etc.- es, en todo caso, un acompañamiento de vital importancia. En realidad no son sólo acompañamiento solidario sino expresión de un genuino poder popular.
Por su misma naturaleza de extra oficiales, de vivir en el sistema pero en confrontación con él, todos los medios de comunicación alternativos padecen similares problemas: desde el ataque a la seguridad más elemental cuando arrecia la marea represiva hasta la crónica falta de recursos para funcionar en lo cotidiano. Ser “alternativo”, en definitiva, impone esa situación: quien critica al statu quo y propone otras vías se enfrenta a los poderes fácticos. Ser alternativo -en todo, y en el ámbito comunicativo más evidentemente aún- lleva a estar en guerra continua.
Si la lucha de clases, la lucha por un mundo más justo y solidario, por constituir una aldea global basada en el beneficio democrático de las mayorías y no sólo en el de las élites, si todas estas luchas implican un combate perpetuo, el campo de las comunicaciones, dada la importancia creciente que las mismas tienen en las sociedades modernas, pasa a ser un especialísimo ámbito de estas nuevas guerras.
Los medios alternativos, populares e independientes viven en una virtual guerra, siempre al filo; y no puede ser de otra manera. Su papel en los procesos de cambio, de transformación profunda, es cada vez más importante. Entre otros tantos ejemplos que lo demuestran puede mencionarse, sólo por citar algún caso, el de la Revolución Bolivariana en Venezuela: fueron ellos, en contra de las poderosas cadenas comerciales, los que permitieron la gran movilización popular que impidió el golpe de Estado en abril del 2002. Sin ellos la derecha hubiera logrado su plan contrarrevolucionario. Esto demuestra que tienen en sus manos una muy importante cuota de poder.
Los medios de comunicación alternativos son un principalísimo embrión de poder popular, y más allá de posibles falencias técnicas y pobreza crónica de recursos -quizá irremediables, dado su misma condición de no-integrados, de “marginales” en el buen sentido de la palabra- son una de las más efectivas armas de la democracia de base, de la democracia revolucionaria.
Medios de comunicación alternativos hay muchísimos, con una amplísima variedad en formatos, estilos, recursos y grados de incidencia. ¿Qué elemento común tienen una radio comunitaria que transmite en lengua suahili para algunas aldeas de Tanzania y una página electrónica como Rebelión, donde escriben los más conspicuos intelectuales de la izquierda mundial? ¿Qué une a un periódico comunitario de una barriada pobre de Bombay con un canal televisivo como Catia TVe, de Caracas, cuya consigna es “no mire televisión: ¡hágala!” El trabajar por una transformación social desde un espíritu solidario y no estar movidos por el afán de lucro empresarial, el hacer jugar a la población no el papel de consumidor pasivo sino el de sujeto activo en el proceso de comunicación.
Esta enorme gama de medios que se reconocen como alternativos tiene como objetivo primordial ser un instrumento popular, una herramienta en manos de los pueblos para servir a sus intereses. Por cierto ello permite una gran versatilidad en la forma en que se implementan las acciones, pero el común denominador es constituirse en un campo alternativo en contra del discurso hegemónico de la industria capitalista de la comunicación y la cultura. Ante la institucionalización de la mentira de clase, ante la manipulación de los hechos y la presentación de la realidad como el colorido espectáculo vendible al que nos someten las agencias capitalistas generadoras de un tipo de información/cultura, surgen estos medios jugando el vital papel de contraoferta cultural.
Constituirse en la instancia que da voz a los que no la tienen, ser la caja de resonancia de colectivos populares, de organizaciones de base y movimientos sociales organizados -asociaciones obreras o campesinas, sindicatos, comunidades barriales, expresiones culturales alternativas, etc.- es, en todo caso, un acompañamiento de vital importancia. En realidad no son sólo acompañamiento solidario sino expresión de un genuino poder popular.
Por su misma naturaleza de extra oficiales, de vivir en el sistema pero en confrontación con él, todos los medios de comunicación alternativos padecen similares problemas: desde el ataque a la seguridad más elemental cuando arrecia la marea represiva hasta la crónica falta de recursos para funcionar en lo cotidiano. Ser “alternativo”, en definitiva, impone esa situación: quien critica al statu quo y propone otras vías se enfrenta a los poderes fácticos. Ser alternativo -en todo, y en el ámbito comunicativo más evidentemente aún- lleva a estar en guerra continua.
Si la lucha de clases, la lucha por un mundo más justo y solidario, por constituir una aldea global basada en el beneficio democrático de las mayorías y no sólo en el de las élites, si todas estas luchas implican un combate perpetuo, el campo de las comunicaciones, dada la importancia creciente que las mismas tienen en las sociedades modernas, pasa a ser un especialísimo ámbito de estas nuevas guerras.
Los medios alternativos, populares e independientes viven en una virtual guerra, siempre al filo; y no puede ser de otra manera. Su papel en los procesos de cambio, de transformación profunda, es cada vez más importante. Entre otros tantos ejemplos que lo demuestran puede mencionarse, sólo por citar algún caso, el de la Revolución Bolivariana en Venezuela: fueron ellos, en contra de las poderosas cadenas comerciales, los que permitieron la gran movilización popular que impidió el golpe de Estado en abril del 2002. Sin ellos la derecha hubiera logrado su plan contrarrevolucionario. Esto demuestra que tienen en sus manos una muy importante cuota de poder.
Los medios de comunicación alternativos son un principalísimo embrión de poder popular, y más allá de posibles falencias técnicas y pobreza crónica de recursos -quizá irremediables, dado su misma condición de no-integrados, de “marginales” en el buen sentido de la palabra- son una de las más efectivas armas de la democracia de base, de la democracia revolucionaria.
Medios Comunitarios
MEDIOS DE COMUNICACIÓN
COMUNITARIOS
Comunicación comunitaria es el conjunto de procesos comunicativos gestionados por diferentes organizaciones de la sociedad civil, trátese de sectores sociales, comunidades y grupos, aglutinados por intereses políticos ideológicos, o en razón de la raza, la etnia, la clase, la edad, el género, la orientación sexual, las condiciones físicas y mentales, el origen, el territorio, asuntos lingüísticos, entre muchos otros factores.
Los medios de
comunicación comunitarios son una herramienta importante para responder a las
necesidades de información y comunicación de las comunidades marginadas y
pobres, tanto en las zonas rurales como en las urbanas, dándoles acceso a la
información y el conocimiento, comprendidos los materiales de contenido local y
del dominio público, que pueden mejorar su participación en la toma de
decisiones en el ámbito local.
Es importante destacar
que es el instrumento de expresión de la comunidad, más que para la comunidad y
designa un intercambio de puntos de vista y de noticias, y no una
transmisión de una fuente a otra, son una adaptación de los medios de
comunicación en general, para su uso por la comunidad y para cualquiera de los
objetivos que decida ésta. Es importante destacar que los medios comunitarios
representan una respuesta dinámica a las fuerzas de la globalización, son un
recurso crucial en el proceso de desarrollo dado que desempeñan un rol
importante en la democratización las luchas sociales y la concientización
ANTECEDENTES DE LOS
MEDIOS DE COMUNICACION COMUNITARIOS
Lo que se denomina comunicación comunitaria tiene su origen en los movimientos sociales y políticos de los años 70 y 80. Desde entonces pueden ubicarse intentos y propuestas que buscaban alimentar y hacer posible la acción comunicacional y periodística, desde la óptica popular y ciudadana. El término comunitario se emplea para señalar e identificar diferentes procesos comunicacionales, que se originan y justifican por la labor que cumplen las organizaciones populares, y por tanto, no forman parte del ámbito de los medios comerciales privados, ni de los medios
estatales o
gubernamentales, reconociendo desde luego las interconexiones con estos campos.
En esas décadas citadas, el esfuerzo comunitario se concentraba en el medio impreso. El periódico impreso resumía una iniciativa más estable y permanente, promovida en los barrios por movimientos cristianos de base, la Juventud Obrera Católica (JOC) que lo hacía en fábricas y empresas, y organizaciones populares, en su mayoría de inspiración partidista de izquierda, que promovían sus periódicos en barrios y empresas. El periódico impreso iba más allá de la hoja volante ocasional, espontánea y a veces clandestina, siempre para exponer quejas y demandas sociales, para reflejar la vida de la comunidad y para intentar una especie de pedagogía popular y difundir propuestas políticas. Estos periódicos eran impresos en multígrafos e incluso empleando la técnica de la serigrafía (en “batea” o bastidor), papel bond, tamaño dieciseisavo, en la mayoría de los casos.
Dos autores que promovieron este tipo de acción fueron Paulo Freire, brasileño, y Mario Kaplún, argentino-uruguayo. De Kaplún circuló ampliamente “El comunicador popular” (1985) en el que defendió una noción diferente de comunicación. En ese texto compara la comunicación dominadora sustentada en el monólogo, el poder vertical y unidireccional, monopolizada por pocos, con la comunicación democrática que propicia el diálogo, el ejercicio comunitario, horizontal, de doble vía, participativa, que expone el sentimiento de la mayoría. Resume que hay una noción de comunicación que la reduce a la transmisión de información y que es distinta de la noción u opción que se propone una sociedad construida como una comunidad democrática.
Esta comunicación comunitaria también se le denomina alternativa, participativa, horizontal, dialógica, popular y radical. Todas esas categorías están implicadas. Depende de las nociones políticas, del lugar, de la comunidad y de las prácticas en desarrollo. La clave de su constitución está en que es la expresión de las luchas populares por mejores condiciones de vida, por ganar una mayor participación política y social, por superar la comunicación que quiere vender mercancías y que necesita de consumidores, por hacer posible una acción comunicacional que se exprese en la construcción de ciudadanía. Representa opciones diferentes en la comunicación, con contenidos críticos y emancipadores, y asume las nociones populares y ciudadanas.
En los
últimos años la denominación más común es la de medios comunitarios y la de comunicación comunitaria. La definición de comunicación alternativa, más usada en los años 70 y 80, ha ido quedando en desuso.
IMPORTANCIA
La comunicación comunitaria es de gran importancia en la medida en que puede convertirse en un escenario de participación y de construcción de ciudadanía, al posibilitar la inclusión de aquellos sujetos sociales que por mucho tiempo han sido invisibilizados y no han logrado acceder al ámbito de los grandes medios de comunicación.
En efecto, la comunicación comunitaria permite que las comunidades, los sectores sociales, los grupos locales o los grupos de interés específicos se relaten a sí mismos. Igualmente, constituye un escenario propicio para la exigibilidad del derecho a la comunicación y a la información, establecido en nuestro orden constitucional como un derecho fundamental, estrechamente relacionado con la participación ciudadana.
CARACTERÍSTICAS
Los
medios
de
comunicación
comunitarios
son
aquellos
que
cumplen
las
siguientes
características:
·
El medio es propiedad de una asociación sin fines de lucro.
·
Su gestión y funcionamiento lo lleva a cabo un colectivo ciudadano.
·
No existe reparto de beneficios de ningún tipo, y la financiación se destina íntegramente al proyecto.
·
La gestión de estos medios de comunicación se realiza de forma participativa y horizontal, sin estructuras jerárquicas en la toma de decisiones.
·
Tienen como objetivos profundizar en la democracia, transformar los procesos sociales y hablar de lo que otros medios no hablan.
·
Estos medios no realizan proselitismo religioso ni partidista.
EMPLEO DE LOS MEDIOS
COMUNITARIOS EN FUNCION DE LAS
COMUNIDADES
Asumen una voz propia y se organizan para integrarse y visibilizarse por intereses comunes (género, edad, etnia, credo, condición social o económica, orientación sexual, condiciones físicas y/o mentales, origen, territorio y asuntos lingüísticos, entre otros), para desarrollar y gestionar procesos comunicativos (medios de comunicación, formación, investigación, organización, entre otros), que reivindiquen a la población y sus derechos humanos. Se trata de unos medios en los cuales participan los habitantes como planificadores, productores o intérpretes.
FUNCION DE
LOS MEDIOS COMUNITARIOS
Los medios de comunicación comunitarias tienen las siguientes funciones:
Apoyan el desarrollo de luchas y dinamizan corrientes de solidaridad.
·
Proyectan a nivel internacional las luchas de los sectores populares.* Servir de herramienta democratizadora de la sociedad y en general están comprometidos con la defensa de sus derechos, comenzando por el derecho a pensar y expresarse libremente. En muchas poblaciones postergadas los medios comunitarios son las únicas voces con las que se cuenta para demandar mejores condiciones de vida.* Promover la participación local.
·
Autogestión, planificación y contraloría en lo social y económico.
·
Originar el desarrollo local, propiciando la integración local, regional y nacional, que facilite la creación de una estructura de redes sociales, para la consolidación efectiva del país.
·
Prestar servicios sociales a las comunidades por medio de actividades en beneficios o intereses de la colectividad.
·
En la proyección de la comunidad los medios alternativos tiene como objetivo reunir y contribuir a la movilización de los grupos a favor de proyectos comunes para el desarrollo, es decir, impulsar los procesos de gestión comunitaria.
·
Proporcionan una alternativa a las imposiciones del mercado, comprometiéndose con una vocación de justicia social y defensa de la diversidad.
Telemedicina
De esta forma, a lo largo de la última década ha estado influenciada en gran medida por el incesante desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, se puede considerar como una técnica en estado maduro por lo que tanto desde el punto de vista de los proveedores de tecnología como del de los usuarios de la medicina, pacientes y profesionales, se demanda su despegue en la arena de la implantación, es decir, la necesidad de nuevos servicios de salud basados en telemedicina.
Los responsables sanitarios ven en la telemedicina una posibilidad de aumentar la calidad de los servicios sanitarios mejorando el acceso, salvando barreras de distancia para poblaciones situadas en lugares remotos o en situaciones de aislamiento geográfico; sirviendo a los objetivos de asistencia centrada en el paciente facilitando la conexión entre recursos sanitarios de diferentes niveles haciendo posible la continuidad asistencial; dando soportes avanzados a servicios de emergencia y asistencia en el hogar; y como no, buscando el ahorro de costos innecesarios y mejores relaciones costo/beneficio.
Las personas que viven en las zonas rurales o en poblaciones pobres con escasos recursos, tienen problemas para obtener una adecuada atención médica a las complicaciones de salud que se les presentan. Por otro lado, en los hospitales de las grandes ciudades se presentan situaciones en las que el número de personas en espera de un servicio médico excede las capacidades de las instalaciones y en ocasiones estas personas no necesitan realmente una visita al hospital.
En la actualidad estos problemas aquejan a nuestra sociedad y hacen que disminuya la calidad del servicio de salud, principalmente en el sector de salud pública en México. Por tal motivo, se debe buscar una solución económicamente factible a este tipo de problemas que son de relevancia en el país. También debemos de mencionar que un sistema de telemedicina resulta útil para la educación misma de los futuros profesionales de la salud y que deberían de tomarlo en cuenta las universidades e instituciones dedicadas a la generación de profesionistas de la salud para que desde su formación escolar se involucren en dichos sistemas.
En la ciudad de Tijuana, se empleará la telemedicina como fuente de intercambio de información acerca de los cuidados médicos, el cual funciona como el medio de prevención más conveniente para acceder en una urgencia o en un imprevisto inesperado. Hoy en día, nuestro medio ambiente depende de los sistemas de información empleados en la red, facilitando de manera eficiente las necesidades que nos enfrentamos en la sociedad, empleando un método mas rápido y conveniente en todos los aspectos, tanto comerciales, culturales, éticos y todos aquellos derivados de la relatividad del ser humano con el que suele usar cotidianamente.
En la actualidad, las tecnologías de comunicaciones y de información se han desarrollado a tal punto que la posibilidad de utilizar equipos de alta tecnología para aplicaciones médicas y de salud resulta económicamente factible, así como tecnológicamente eficiente en su aplicación y uso. Es así como podemos definir la telemedicina que en su más amplio sentido es: "el uso de las tecnologías de las telecomunicaciones y de sistemas de información para proveer servicios e información médica a distancia".
Una red típica de telemedicina usualmente consiste de una red remota donde participa un paciente que acude a consulta y una central desde donde el médico consulta. La evolución de las modernas tecnologías de comunicaciones ha desencadenado una nueva ola de oportunidades y amenazas para los servicios de salud. Podemos afirmar que a escala global existe un impacto más profundo en los países del tercer mundo, que en los países ya desarrollados, ya que los países pobres cuentan con una mayor población que se beneficiaría con esta tecnología.
- El empleo de tecnologías en las áreas operativas y administrativas dentro del entorno socioeconómico ha sido de gran importancia debido a que se han sido abastecer los mercados de información. Ciertamente la historia de la telemedicina ha estado ligada al desarrollo de las telecomunicaciones, y de esta forma, el telégrafo, el teléfono, la radio, la televisión y los enlaces por satélite se han aprovechado para uso médico desde el primer momento de su introducción. En la actualidad se está produciendo una evolución hacia la implantación de sistemas para uso rutinario, guiados por la satisfacción de necesidades sanitarias bajo iniciativa institucional donde cobran protagonismo la mejora del acceso y la continuidad de los cuidados junto con objetivos de eficiencia coste/beneficio para usuarios generales.
Atención al paciente: Mejora la calidad de los diagnósticos en lugares donde no se tiene acceso presencial a los especialistas médicos.